2013-2014

COMPRAR, TIRAR, COMPRAR de Daniel Rodíguez de GESO 2A (curs 2013-2014)

Se denomina obsolescencia programada a la programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que tras un período  de tiempo calculado por el fabricante o empresa durante su diseño, éste se convierta en inservible o inútil.

Se originó en 1932, cuando Bernard London proponía terminar con la depresión lucrando a costa de la sociedad a través de la obsolescencia planificada y obligada por la ley (aunque nunca se llevase a cabo). Sin embargo, el término fue popularizado por primera vez en 1954.

Nuestro papel parece limitarse a pedir créditos y comprar cosas que no necesitamos. Nuestra sociedad está dominada por una economía de crecimiento, cuya lógica no  es crecer para satisfacer las necesidades de la gente, sino crecer por crecer. Somos víctimas de la sociedad de consumo, lo vemos a diario en nuestra tele, en la parada del bus, en la radio, en la calle, en nuestros buzones, emails, etc. Anuncios y propaganda de diferentes productos son vistos a diario por millones de personas.

Los fabricantes acortan la vida de los productos para aumentar las ventas. Diseñadores e ingenieros estaban forzados a fabricar productos más frágiles,  convirtiéndolos en productos de corta duración (usar y tirar). La bombilla fue el primer producto en convertirse en víctima de la obsolescencia programada.  Un día una clase de gente  con poder económico, organizó una reunión secreta en Ginebra, y planearon controlar la producción de bombillas y repartirse el dinero del mercado mundial, la empresa se llamó Phoebus. Su objetivo era controlar el consumo de la gente, y que estuvieran obligados a comprar bombillas con regularidad. Si duraban mucho, era una desventaja económica, a pesar de que la meta de los inventores e ingenieros, era que la bombilla tuviera una larga vida. En 1925 se creó el comité de las 1000 horas de vida, reduciendo su duración. Phoebus multaba severamente si algún fabricante producía bombillas con más duración. A raíz que aquí, los fabricantes empezaron a utilizar materiales de peor calidad en todos los productos. Hoy en día se puede ver en cualquier producto, desde un frigorífico o un coche, hasta en un simple mechero o cualquier prenda, pasando por todos los productos de alta tecnología, dominados por este tipo de práctica. Dicha práctica se realiza para poder mantener nuestra sociedad de consumo. Nuestra producción es cada vez mayor, así que es necesario que los productos tengan una vida limitada y deban renovarse cada vez en periodos menores de tiempo.

Actualmente estamos por encima de la capacidad de regeneración natural del planeta. El equilibrio entre el ser humano y la naturaleza no existe. La consigna del decrecimiento tiene como meta abandonar el objetivo del crecimiento por crecimiento, pero dicen que la conservación del medio ambiente, no es posible sin reducir la producción económica, que sería la responsable  de la reducción de recursos naturales y la destrucción del medio que genera.

El estilo de vida americano de los años 50, sentó las bases de la sociedad de consumo actual. Artículos diseñados para seducir a las personas. Diseñaban productos más bonitos, nuevos, llamativos, para llamar la atención, así la gente tendría el afán de poder tener un coche mejor, más nuevo, un traje elegante, básicamente, renovar lo antiguo por algo más nuevo.

A Ghana (África), llegan al día de los países desarrollados toneladas de residuos electrónicos, ordenadores, tv, teclados, pantallas, etc… que no funcionan.

Un tratado internacional prohíbe enviar residuos al tercer mundo, pero los fabricantes usan un simple truco, declararlos productos de 2ª mano.

Donde antes había una escuela con niños, un río llamado Odaw, lleno de peces y de vida, pescadores con barcas, una zona verde de juego para la gente, ahora sólo hay un vertedero con millones de residuos amontonados. Una brecha digital entre Europa y América, y Ghana y el resto de África. No tiene sentido que ellos reciban lo que nosotros ya no utilizamos y tengan que vivir con este grave problema, convirtiéndose así en el basurero del mundo.

Gandhi dijo: el mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero siempre será demasiado pequeño para la avaricia de algunos.


 COMPRAR, TIRAR, COMPRAR… de Daniel Romero GESO 2B (curs 2013-2014)

El documental trata sobre la obsolescencia programada, que es la programación del fin de la vida útil de un producto o servicio, con el fin de que tras un período de tiempo marcado por el fabricante, dicho objeto o servicio deje de ser funcional y se torne inútil con la intención de que el consumidor tenga que comprar otro. El documenta cuenta con la opinión de dos expertos, uno a favor de la obsolescencia y el otro en contra, ambos exponen sus argumentos y en la mano del espectador queda el decantarse por un lado o por otro. En el documental se revelan muchos casos de obsolescencia programada (como es el de las bombillas y impresoras), y sobre su impacto sobre el medio ambiente. La bombilla fue la primera victima dela obsolescencia programada. En Ginebra (1924) se reunieron varios hombres trajeados para controlar la producción de bombillas, en un plan secreto que llamaron Phoebus, querían que la gente comprara bombillas regularmente, pero si las bombillas duraban mucho era un inconveniente, por lo tanto limitaron éstas a 1000 horas de vida. La fabricación de las bombillas estaba rigurosamente controlada y quien no cumpliese la normativa de las 1000 horas de vida era sancionado. En el caso de la impresora los fabricantes ponen un chip con la función de que cuando se llegue a un número determinado de impresiones deje de funcionar. Otro caso fue el de las medias de nailon, las cuales duraron muy poco tiempo a la venta ya que eran muy resistentes y duradera, en base a ello estudiaron como hacer unas peores.

La obsolescencia programada tiene nefastas consecuencias para el medio ambiente, ya que con este sistema se pretende hacer productos ilimitadamente en un planeta limitado, con recursos limitados, el planeta no está preparado para que se generen tantos residuos y crear tantos productos. Quienes sufren todo esto son los ciudadanos de muchos países pobres como Ghana, que son usados como vertederos del mundo.

Sin embargo hay gente que combate la obsolescencia programada, unos chicos indignados por la batería de su Ipod (la cual duró 18 meses y no era remplazable con lo que tenían que comprarse otro Ipod), decidieron poner sobre cada cartel que veían del Ipod, que la batería solo duraba 18 meses para advertir de ello a un futuro comprador. Todo esto lleva a una abogada a denunciar a Apple por la corta duración de sus productos, a pesar de ser muy costosos. Un informático creí un programa para reiniciar el chip contador de las impresoras a 0. Y un hombre tecogía restos de residuos informáticos demarcas muy conocidas en zonas de su país que utilizaban como vertederos del mundo, este hombre recogía solo los productos donde se veía la marca del fabricante para poder tomar acciones legales contra ellos.

Opinión

Yo creo que la obsolescencia programada no es más que una estafa con el fin de enriquecerse a costa del consumidor insatisfecho. El documental te abre los ojos a una realidad en la que haces que un objeto deje de ser funcional cuando podría seguir siéndolo. Además esto genera muchísimos residuos y para la creación de objetos ilimitadamente se necesitan recursos limitados, por lo que habrá un momento que ya sea por B o por A esta burbuja de consumición a gran escala explote generando un caos.


 

escanear0001

escanear0002

escanear0003

escanear0004